Enrique Ponce ha vuelto a firmar una gran faena esta tarde en Bilbao. En esta ocasión, frente a un toro de Núñez del Cuvillo con mucha emoción y sin obtener premio por culpa de la espada. Morante también emborronó con los aceros un trasteo arrebatado de sabor añejo que ha entusiasmado a la afición de Vista Alegre. Esta tarde también hay que lamentar un percance: el sufrio por el subalterno de Ponce, José María Tejero, en el tercio de banderillas del primer toro del festejo.