Le gusta descubrir en directo las reacciones del público aunque su música sólo pueda disfrutarse desde un riguroso silencio que no siempre es fácil encontrar en una sala de conciertos. Y es que la voz de Siwel a menudo parece susurrarnos un pedazo de su intimidad aunque él mismo nos confiese que no siempre sea él mismo el origen de sus historias.