El juego de los astados de Ricardo Gallardo ha sido lo más destacado de una tarde en la que el diestro murciano Pepín Liria se despedía de la afición bilbaína. El Fandi entusiasmó al público en banderillas y con un variado toreo de capa, mientras que lo más reseñable por parte de los toreros llegó de manos de Juan Bautista, quien - sin embargo - no logró estar a la altura del segundo toro de la tarde.