La calidez acústica de su segundo trabajo cosechó críticas soberbias pero Siwel ha decidido no acomodarse en una sola fórmula y ha querido arriesgar en su tercer trabajo dejándose acompañar por una banda. A healthy shift nos revela lo bien que sienta la electricidad a unas melodías que también pueden disfrutarse desnudas tal y como nacieron.