Cuando el verano se va convirtiendo en otoño, el carácter del paisaje cambia de nuevo. Hay una visión espectacular de las manadas a lo largo de las praderas: cientos de antílopes, búfalos y alces en celo comienzan su migración anual, bramando tan alto que pueden ser oídos desde cinco kilómetros de distancia.
Combativos, impredecibles y muy peligrosos, los machos pueden luchar hasta la herirse o incluso morir. Los lobos y nuestra familia de osos del río Snake están preparados para aprovecharse del botín de los animales más débiles, que les alimentarán hasta que el próximo invierno extienda su manto de hielo de nuevo.
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