El veredicto de culpabilidad parece en ocasiones inevitable. En el segundo juicio contra el antiguo magnate del petróleo, Mikhail Khodorkovsky, el Kremlin se decantó por la línea dura y cargó contra él con todo el peso de la ley.
Un campo de prisioneros en Siberia, durante un tiempo indefinido, es como el gobierno ruso trata ahora a los que considera enemigos del Estado. Todo arranca en la década de los 90, cuando seguramente nadie sacó más
provecho del colapso de la Unión Soviética como Khodorkovsky. La historia de su caída está estrechamente relacionada con el aumento del poder de Vladimir Putin, que no soportaba que un puñado de multimillonarios sacarán provecho de la situación. Putin les declaró la guerra y quiso dar ejemplo con Khodorkovsky. En este documental, repasamos un proceso lleno de irregularidades que llegó a tener tintes surrealistas, con un tribunal que actuaba como una pandilla y no estaba bajo el control de un juez, sino del propio Vladimir Putin.
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