La televisión recibe información a través de la antena o del cable. Esta información es decodificada y trasladada a la pantalla, que la traduce en mini-destellos de luz, que van conformando la imagen. La sensación de imagen se produce a través de estos mini-destellos, pequeñas células que se apagan y se encienden a distintas longitudes de onda, formando color y formas. Se llaman píxeles. La sensación de movimiento se produce por medio de la lectura de líneas de píxeles. La imagen en televisión es el resultado de un orden concreto de píxeles, leído a través de líneas durante un tiempo muy pequeño. El ojo es incapaz de analizar estas células tan pequeñas en tan poco tiempo, produciéndose así la sensación de movimiento.
21-01-2008